27 febrero, 2021

LA IMPORTANCIA DE LAS PALABRAS

Por Enfoca-T

Hay cosas que no significan lo mismo, aunque nosotros creamos que sí.

Puedes decir algo, pero puedes decirlo de mil formas diferentes.

Y, según cómo lo digas, la reacción en otros es muy distinta. Es decir, según las palabras que uses el que te escucha puede entender lo que tú querías decir  o todo lo contrario.

Es cierto, que influye también desde donde escucha o interpreta nuestras palabras el otro.

Lo mismo que te puede pasar a ti.

Por eso el lenguaje es un arma tan poderosa en nuestras relaciones y que conviene saber utilizar. Maturana dice: “el lenguaje nunca es inocente”

Hay una delgada línea entre lo que digo o quiero decir y lo que el otro escucha o quiere escuchar.

Utilizar un lenguaje adecuado facilita la asertividad en la comunicación. Exponer nuestro punto de vista respetando la perspectiva del otro. No hay dos verdades HAY DOS VERSIONES.

La realidad es el resultado de los hechos + la interpretación particular que cada uno le asigna.

No es lo mismo decir:

Que decir:

 -Ya era hora de que lo hicieras bien.-Muchas gracias por hacerlo lo que te pedí.


-Confío en ti y estoy segura de que te va a salir bien.
  -Es muy difícil, ten cuidado con lo que haces.
 
-Siempre te pasa lo mismo, eres un irresponsable.    


-Me gustaría que la próxima vez prestaras más atención.  
-Sos Tonto-Haces tonterías    
-Vos me haces-Esto que tú haces me hace sentir de esta manera

Lo que dices depende sólo de ti, Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. Préstate atención cuando hablas.

Este cuento ilustra lo que digo:

LA IMPORTANCIA DE LAS PALABRAS

Hace muchos años existía un samurái que creía tan fielmente en sus propias palabras que era capaz de enfrentarse en duelo a cualquiera que lo contradijese. Nunca había perdido ningún combate.
En una ocasión acababa de llegar a un pueblo y vio como todo el mundo iba en masa en una determinada dirección, paro a uno de los aldeanos y le pregunto:
– ¿Dónde van todos?
El aldeano le dijo muy educadamente:
– Vamos a escuchar al maestro Wei.
– ¿Quién es el maestro Wei?- repuso el samurái.
– El maestro Wei, es el maestro más famoso de toda esa región.
Al oír esas palabras, el samurái sintió un poco de curiosidad por saber quién era ese maestro por el cual todo el mundo había salido de sus casas para ir a escuchar.
El maestro Wei era un anciano bajito y delgado que prácticamente ya estaba en sus últimos años de vida.
Segundos después de llegar todo el mundo el maestro Wei empezó a hablar:
– El hombre ha creado a lo largo de los años muchas armas poderosas, pero para mí la más poderosa de todas es la palabra.
El samurái muy enfadado por lo que acababa de oír dijo:
– Sólo a un loco anciano como tú, se le ocurriría esa sarta de estupideces.
En eso que saco su espada y dijo:
– No hay nada más poderoso que el filo de una espada.
Entonces Wei le miro a los ojos fijamente y dijo:
– Es normal que un patán como tú diga eso, solamente eres un hijo de perra sin estudios, que no conoce más mundo que la violencia.
En el momento que el samurái escucho esas palabras su cuerpo se encendió, perdiendo el control de su mente, se dirigió rápidamente a donde estaba el anciano.
– Anciano vete ya despidiendo de tu vida, porque acaba de llegar a su fin.
Entonces inesperadamente Wei se inclinó y comenzó a disculparse:
– Noble guerrero perdone la vida de este anciano. Solo un hombre mayor y cansado podría tener un desliz hacia su persona, ¿podrá perdonar la vida a este anciano, que por su locura pudo ofenderle?
El samurái se paró en seco y dijo:
– Claro que si gran maestro Wei, acepto sus disculpas.
En ese instante el maestro Wei le dijo:
– Amigo mío. ¿Son o no poderosas las palabras?